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Mantener vínculos sociales, realizar actividades desafiantes pero a la vez placenteras, y mantener el cuerpo en movimiento, son algunos de los factores que colaboran con el bienestar del individuo. El tango, al integrar todos estos factores, contribuye de manera significativa al bienestar.

El tango implica la interacción interpersonal, promoviendo la socialización. A su vez, posibilita un mayor desafío cognitivo, ya que requiere una determinada planificación y organización a la hora de bailar.

La función cognitiva de la memoria se activa al ser necesaria para recordar los pasos coreográficos y para poder seguir el ritmo de la música, estar en sincronía y coordinación con la pareja, y permanecer concentrados en los movimientos pautados, sucediendo todo esto en forma simultánea.

tango

Un aspecto muy importante es que permite la conexión con una experiencia gratificante, llevando a la persona a focalizar su atención en el momento, reduciendo los niveles de estrés que a veces pueden generar las preocupaciones de la vida cotidiana.

También colabora en la ejercitación del cuerpo, manteniéndolo activo y trabajando sobre las habilidades motoras de cada uno, fortaleciendo así el equilibrio y la coordinación.

Al reunir múltiples beneficios que impactan en el mantenimiento activo de una vida saludable, se lo podría considerar como un factor protector frente a la longevidad, ayudando a mejorar la calidad de vida de cada persona que lo experimenta.

Fuente: Buena Vibra
Imagen: Google Imágenes

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